Disciplina Positiva

La Disciplina Positiva es un modelo educativo que nos permite entender el comportamiento de los niños y guiarlos en su crecimiento de forma positiva, afectiva, respetuosa y firme al mismo tiempo.

Se basa en la comunicación, el amor, el entendimiento y la empatía para disfrutar de las relaciones familiares, y brinda herramientas a los padres para entender el comportamiento de sus hijos (incluso cuando no es adecuado) y reconducirlo con respeto, sin luchas de poder.

Se fundamenta en la filosofía adleriana de Alfred Adler y su seguidor Rudolf Dreikurs, psiquiatras quienes a comienzos del siglo pasado vieron el valor que implicaba en el desarrollo infantil el sentimiento de pertenencia.

En 1980, Jane Nelsen y Lynn Lott, psicólogas y educadoras estadounidenses, adaptaron estos conocimientos a través de una serie de libros de su autoría y comenzaron a enseñar habilidades para padres y educadores.

La Disciplina Positiva es un enfoque que no promueve ni el control excesivo ni la permisividad. Se basa en el respeto mutuo y la colaboración, teniendo siempre presente una mirada a largo plazo y la intención de enseñar al niño competencias básicas para la vida en la interacción del día a día.

También tiene un programa socio-emocional de trabajo para instituciones educativas (Escuelas, Colegios y Jardines de Infantes) con el fin de mejorar la calidad de las relaciones y el clima escolar que son de suma importancia para el aprendizaje.

Hay 5 criterios en los que se fundamenta la Disciplina Positiva:

  • Ayuda a los niños a tener un sentido de conexión y pertenencia.
  • Modela el respeto mutuo siendo firme y amable al mismo tiempo.
  • Es eficaz a largo plazo.
  • Enseña importantes habilidades para la vida sociales, emocionales y cognitivas.
  • Invita a los niños a descubrir sus capacidades.

Hoy en día, a través de la Asociación de Disciplina Positiva esta metodología se extendió de los Estados Unidos a Canadá, México, Colombia, España, Francia, Inglaterra, China, Costa Rica, Ecuador, Chile, Perú, Panamá, Paraguay, Argentina y más paiíses. Sus principios se transmiten a través de talleres vivenciales diseñados para ayudar a padres y educadores a desarrollar habilidades y competencias que les permitirán ejercer su rol educativo de manera eficiente.